Un fútbol tan parecido a una play, con jugadores —no todos— en los que la creatividad, la magia y hasta la sorpresa parecieran haber desaparecido. Tanta tecnología aplicada al deporte ha dejado poco espacio para la real belleza del juego. El Mundial-2026 no podía ser la excepción, dejando a la luz las nuevas tendencias del llamado “fútbol moderno”.
Menos faltas...
En la búsqueda del “fair play”, si hubiese que elegir cuál selección se llevaría el premio, sorprendería a muchos que la desconocida y sorprendente Cabo Verde fue la que menos “pegó” en la fase de grupos y que ahora, en los 16avos de final, será la rival de la Argentina de Messi, la presa favorita de los contrarios a la hora de buscar cómo frenarlo.
Ante uno de los grandes favoritos al título, el equipo africano apenas cometió una falta. Muy distinto de las 44 sancionadas en el juego entre Haití (23) y Escocia (21), la contienda en la que el juez más usó el silbato en la primera fase.
No es que los caboverdianos sean necesariamente unos referentes del juego limpio; simplemente pueden ser la cara de un certamen en el que las transgresiones vienen a la baja desde Sudáfrica 2010, cuando se registraron 31,2 por partido, según Opta.
Tras alcanzar la mayor media en Italia 1990, con 39,5 faltas por encuentro, la FIFA implementó iniciativas para impulsar el fair play. La medida ha funcionado, pues en Norteamérica 2026 el promedio es de 22,3, casi tres puntos menos que los 25 de todo Catar 2022.
... ¿por qué hay menos gambetas?
El descenso de las gambetas es otra señal de un fútbol que muchos consideran cada vez más robotizado. Menos uno contra uno, menos necesidad de pierna fuerte.
En Inglaterra 1966 se intentaban, en promedio, 60 gambetas por juego. En el torneo de Estados Unidos, México y Canadá fueron casi la mitad: 32,5, de acuerdo con la plataforma estadística.
Campeón del mundo con Diego Maradona en México 1986, el exatacante Jorge Valdano cree que la pérdida de la gambeta puede deberse a que el futbolista actual se forma en academias, donde recibe una educación más homogénea, y no en la calle, un lugar sinónimo de libertad y creatividad.
“Veo mucho menos potrero”, dijo Valdano, convertido en uno de los pensadores modernos del balompié, a ESPN en 2022.
Menos remates
Las caídas de las gambetas y las faltas también pueden estar relacionadas con la manera de jugar actual, en la que se priorizan los pases y el juego asociativo.
Las secuencias de hoy en día tienen un ratio de 5,8 pases por jugada, casi el doble que los 3,5 de Inglaterra 1966.
“Es un poco el huevo o la gallina, porque si hay más pases se remata menos. Pero también se remata de más cerca”, apuntó Conde.
El máximo de disparos tuvo lugar en México 1970, con 42,2 por juego, mientras que la primera ronda norteamericana cerró en casi la mitad: 24,6, un poco más que en Catar 2022, cuando fue de 22,8.
“El 34% de los remates va al arco. Era 36% en el Mundial pasado y en el 70 era 29%”, explicó el experto.
La lluvia de goles en 2026, con un promedio de 2,99 por encuentro, el mayor desde la década de 1950, puede estar relacionada con la distancia desde donde se chuta: 16,8 metros de media, cinco metros más cerca que el ratio desde donde Pelé y los suyos remataban en México 1970. (Con información de AFP)
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